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Consagradas para contemplar y vivir el misterio del Verbo Encarnado Crónica del Monasterio “Beata María Gabriela de la Unidad” (Italia)

Consagradas para contemplar y vivir el misterio del Verbo Encarnado en la máxima expresión de su anonadamiento que es la cruz... Podríamos decir que este programa de vida no es más que una consecuencia de lo que pedimos el día de nuestra profesión religiosa, cuando ante el mismo altar que se sacrifica la Divina Víctima, ante la Santísima Trinidad y nuestra Familia Religiosa hicimos oblación de todo nuestro ser, para que nuestra vida fuera memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús, el Verbo hecho carne (Cf. Jn 1,14), ante el Padre y ante los hombres [1]. Esto es lo que nos pide nuestra Regla y es lo que deseamos vivir como religiosas contemplativas. Jesucristo nos atrajo y nos atrae cada día desde la cruz. Es Él quien nos ha unido en torno a la Eucaristía, para adorar y amar a la Divina Víctima por los que no le aman. Es Él quien nos ha llamado para vivir en comunidad; es Quien da sentido a nuestro silencio y vida de oración, a nuestra vida comunitaria, a nuestro trabajo y estudio, a nuestras alegrías y sacrificios, a las pequeñas y grandes cosas que Dios nos va pidiendo día a día; en fin, es Quien da sentido a nuestra vocación particular dentro de nuestra Familia Religiosa y dentro de la Iglesia. 
 

Nuestra historia e intención de oración

 
Nuestro Monasterio fue fundado el 21 de junio de 1996 en Pontinia (Italia) por pedido de S.E.R. Mons. Domenico Pecile, obispo de la Diócesis de Latina-Terracina-Sezze-Priverno. Muchas hermanas desde entonces han pasado por este monasterio y ahora están en otros lugares; fueron parte de su historia y podríamos decir que lo construyeron con sus sacrificios diarios, en la oración y en el silencio. A todas ellas va nuestro agradecimiento.
Nuestro Fundador, el R.P. Carlos Miguel Buela encomendó a este monasterio la intención de rezar “desde el centro de la Unidad por la unidad de todos los cristianos, en reparación de los que atentan contra la unidad de la Iglesia y pidiendo por su conversión” [2], habiendo sido también uno de los propósitos principales del Concilio Vaticano II, promover la reconstrucción de la unidad entre todos los cristianos. Por este mismo motivo se pide a los miembros de nuestra comunidad contemplativa “dar testimonio de unidad en la caridad y en la verdad [3]”. La fiesta principal del monasterio es el 25 de enero, Conversión de San Pablo apóstol, fecha en que finaliza la Semana de oración por la Unidad de los cristianos en el hemisferio norte.
 
Asimismo el R. P. Buela propuso como Patrona de nuestra comunidad a la Beata María Gabriela de la Unidad Sagghedu, quien fue presentada como ejemplo y modelo del ecumenismo espiritual por  S. Juan Pablo II en su encíclica «Ut unum sint» poco antes de la fundación de este monasterio, en el año 1995: “Sor María Gabriela, llamada por su vocación a vivir alejada del mundo, dedicó su existencia a la meditación y a la oración centrada en el capítulo 17 del Evangelio de san Juan y la ofreció por la unidad de los cristianos. Este es el soporte de toda oración: la entrega total y sin reservas de la propia vida al Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu Santo. El ejemplo de sor María Gabriela nos enseña, nos hace comprender cómo no existen tiempos, situaciones o lugares particulares para rezar por la unidad. La oración de Cristo al Padre es modelo para todos, siempre y en todo lugar [4]”. Su fiesta se celebra el día 22 de abril. La co-patrona del monasterio es la Beata María Isabel Hesselblad, re-fundadora de la Orden de Santa Brígida, por su especial entrega en favor de la causa del ecumenismo. Su memoria se celebra el día 4 de junio.
 
Además de seguir en espíritu a estas dos grandes hijas de la Iglesia, por gracia de Dios heredamos hace 10 años una obra de ecumenismo espiritual. El 10 de enero del 2004 por pedido de S.E.R. Mons. Andrea María Erba, Obispo emérito de la Diócesis de Velletri-Segni, tuvo lugar en nuestro monasterio el re-inicio de la Asociación de oración por la unidad de los cristianos, especialmente en Rusia.
Innumerables han sido las bendiciones que Dios ha concedido a Su Iglesia por medio de esta obra, fruto de la oración, sacrificio y arduo trabajo de dos pioneros del ecumenismo pertenecientes a la Congregación de los Padres Barnabitas: los sacerdotes Agustín María Schouvaloff (1804-1859), conde ruso ortodoxo convertido al catolicismo, y César Tondini (1835-1907), italiano, ambos dignos hijos espirituales de S. Antonio Maria Zaccaria. El P. César Tondini siguiendo el espíritu del P. Schouvaloff, redactó el programa oficial de esta Asociación de oración por la unidad de los cristianos, en honor de la Virgen Inmaculada. 
Esta asociación es de carácter puramente espiritual y consiste en ofrecer y hacer ofrecer Misas y oraciones, pidiendo la unidad de los cristianos, especialmente en Rusia. A nivel personal, se podrá ofrecer cada primer sábado de mes, la Santa Misa y la comunión en honor de la Virgen Inmaculada y recitar la oración compuesta por el P. Tondini. La Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen, cada 8 de diciembre, reviste aun mayor importancia para la Asociación, ya que nació propiamente bajo su Patrocinio. 
 
Nos encomendamos a sus oraciones, para que seamos fieles en esta gran obra como lo pide nuestro Directorio de Espiritualidad [5]: “Debemos abrazar la santa causa del ecume­nis­mo, de por medio hay una promesa-profecía del Señor: Habrá un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16) y una ora­ción del Señor: Que todos sean uno (Jn 17,21). Debemos empeñarnos para lograr con la oración, la penitencia, el estu­dio, el diálogo y la colaboración, llegar a la plena comunión en la unidad de la Iglesia, “que Cristo concedió desde el principio a su Iglesia, y que creemos que subsiste indefectible­mente en la Iglesia Católica y esperamos que crezca hasta la consuma­ción de los siglos” [6], con el fin de que “en una renovada conversión al Señor se haga posible a todos reconocer la per­manencia del Primado de Pedro en sus sucesores, los Obispos de Roma, y ver realizado el ministerio petrino, tal como es entendi­do por el Señor, como universal servicio apostólico, presente en todas las Iglesias desde dentro de ellas y que, salvada su sustancia de institución divina, puede expresarse de modos diver­sos...” [7]. El compromiso ecuménico es “rezar y trabajar por la reconciliación y por la unidad eclesial según la mente y el corazón de nuestro Salvador Jesucristo”[8].
 
En Cristo y María, 
Hermanas del Monasterio “Beata María Gabriela de la Unidad”.
 
* Todos aquellos que están interesados en formar parte de esta Asociación o desean recibir la oración a la Virgen Inmaculada, pueden escribirnos a: mon.gabrielladellunita@servidoras.org
 

1 Cf. Constituciones de las SSVM, N.254.

2 Cf. Carta Circular de la Madre María de la Providencia sobre las intenciones de los monasterios, 7 de agosto de 1996.

3 Cf. Carta Circular de la Madre María de la Providencia sobre las intenciones de los monasterios, 7 de agosto de 1996.

4 Ut Unum Sint, 27.

5 Directorio de Espiritualidad de las SSVM,  N. 278.

6 Unitatis Redintegratio, 4.    

7 IC, 18.

8 S. Juan Pablo II, Discurso durante el encuentro ecuménico en la Catedral de Canter­bury, Gran Bretaña (29/05/1982).